La Universidad de Burgos comercializa, para empresas, 14 de sus patentes

En los últimos dos años los grupos de investigación han solicitado 20 patentes. El siguiente paso es que las industrias incorporen la innovación.

En los últimos años, la UBU (Universidad de Burgos), ha ido incorporando nuevos colaboradores entre las empresas interesadas en adquirir las técnicas y los conocimientos de los grupos de investigación de las distintas facultades. Para ello se realizan contratos de explotación de patentes con el fin de obtener los resultados de las distintas investigaciones. El primero de ellos fue firmado en 2009 y, desde entonces más de 14 patente han sido licenciadas por varias empresas.

El organismo responsable de que el proceso sea posible no es otro que la OTRI-OTC o la Oficina e Transferencia de Investigación y Conocimiento encargada de proteger el trabajo realizado por los investigadores. Desde la aparición de esta institución, hasta 82 patentes han sido añadidas a su base de datos, a lo que hay que añadir  modelos de utilidad o diseños industriales. Sin embargo, como la institución remarcó, a partir 2009 se ha producido un aumento significativo de la cultura de transferencia de patentes bajo la atenta mirada de los técnicos de la OTRI y el profesorado. Tal ha sido la evolución de la misma que desde 2009, 64 patentes han sido solicitadas.

Como explica la directora de la OTRI, Susana Cámara, el proceso de solicitudes ha estado manteniendo un ritmo elevado en los últimos años pero el reto no reside en esta evolución, sino en consolidar la transferencia a través de  la comercialización de los resultados obtenidos. Mediante esta meta, se fomenta el acercamiento de las empresas para que estas implementen en sus procesos la innovación generada en la universidad. Así, el beneficio de este método consiste en la inversión de los beneficios en la investigación.

La protección de los resultados obtenidos en la investigación está marcad por la Ley de Propiedad Industrial lo que hace que el proceso de validación sea, en algunas ocasiones, un tanto tortuoso. Por ello, desde la OTRI, se trata de agilizar el proceso que conlleva la obtención y posterior publicación de los resultados por parte de los investigadores. «Antes de publicar hay que patentar porque si no se pierde uno de los requisitos de patentabilidad que no es otro que la novedad», comenta una de los técnicos de la OTRI, Marta Sendino.

Cuando un investigador obtiene unos resultados que merece la pena proteger, arranca el proceso administrativo y con ello la identificación de la  patentabilidad y un análisis sobre el potencial comercial de la patente a la par que se busca la estrategia de protección más adecuada. También se trata de localizar a los posibles licenciatarios de la tecnología y las posibles vías de comercialización del a misma.

Sin embargo, a parte de estos procesos, una de las tareas más importantes es «hacer visible» la oferta tecnológica mediante ferias, webs o incluso el contacto directo con empresas, señala la directora de la OTRI.

Otra forma de protección de la patente es la creación de un spin-off, una empresa de base tecnológica en donde el propio investigador se implica de forma directa.«Muchas veces una tecnología es tan novedosa que no se encuentra a un licenciatario y se ve una oportunidad de mercado creando una nueva empresa. El investigador explota directamente los resultados», asegura la directora.

Fuente: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/ubu-comercializa-14-sus-patentes-empresas_115754.html?platform=hootsuite