Investigadores de la Universidad de Barcelona descubren una proteína que permite a las células madre del cerebro generar nuevas neuronas

Nuestros tejidos se renuevan constantemente gracias a las células madre, que generan nuevas células para sustituir las viejas. Estas células madre se localizan en ubicaciones muy concretas dentro de los tejidos, que se conocen como microambientes o nichos y en las que las células madre se relacionan con otros tipos de células. Aunque la regulación de estas interacciones celulares es poco conocida en general, las células madre del cerebro adulto están adheridas a otras células de su nicho por una proteína de adhesión celular, la N-cadherina, que actúa como vínculo. En este estudio, realizado en ratones, se ha demostrado que existe una proteína, la MT5-MMP, capaz de cortar ese vínculo y liberar las células madre del control del nicho.

La investigadora realizó la manipulación in vivo de la proteína N-cadherina mediante vectores lentivirales. De forma específica, la investigadora de la IBUB participó en la producción del vector lentiviral, en su validación a nivel celular y en la inyección estereotáctica en el cerebro del ratón, necesaria para llevar a cabo el estudio. «El objetivo de usar esta técnica fue poder examinar los efectos directos de la N-cadherina en vivo sin afectar a la formación del nicho de las células madre neurales adultas en etapas anteriores, cosa que se puede producir cuando se usan ratones transgénicos», explica la neurobióloga y experta en terapia génica.

Por otro lado, la activación descontrolada de las células madre puede dar lugar a tumores. Por eso, este trabajo está vinculado a otros aspectos de la investigación orientados a comprender cómo se controla la activación normal de las células madre, con objeto de encontrar soluciones terapéuticas para la formación de tumores causados por la pérdida de dicho control. Además, este nuevo descubrimiento puede ayudar a descubrir estrategias específicas para tratar o incluso prevenir enfermedades degenerativas, como el alzhéimer o el párkinson.

Fuente: Universidad de Barcelona (UB)