Utilizan tecnología biomecánica para hacer zapatos más cómodos

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han realizado un estudio biomecánico del calzado de la marca Camper. El proyecto ha contado con la participación de 54 voluntarios que han probado seis modelos de zapatos de hombre y seis de mujer analizados mediante sistemas de captura ópticos, placas de fuerza, plantillas de presión y sensores de electromiografía. El objetivo ha sido determinar los parámetros que influyen en la comodidad del calzado de la firma mallorquina.

 

El software creado por ingenieros biomecánicos se une a la destreza de los zapateros para fabricar calzado cómodo. Ahora, Camper utiliza parámetros basados en algoritmos obtenidos por un grupo del Centro de Investigación en Ingeniería Biomédica (CREB) de la UPC. Según explica Josep Maria Font, director de la división de biomecánica de CREB y líder del proyecto, se trata de una iniciativa pionera ya que hasta ahora este tipo de estudios biomecánicos se habían aplicado al calzado deportivo, pero no al urbano.

La finalidad de este proyecto “ha sido determinar qué parámetros influyen en el confort del calzado de Camper y lo hemos hecho a partir de mediciones físicas realizadas en nuestro laboratorio de biomecánica y también con cuestionarios para conocer la percepción de los  usuarios”, señala Font.

Para llevarlo a cabo, los investigadores contaron con la colaboración de 54 voluntarios que probaron seis modelos de zapatos de hombre y seis de mujer, que fueron analizados con el sofisticado equipamiento de que dispone el Laboratorio de Biomecánica del CREB.

camper

En concreto, los instrumentos que se han utilizado han sido plantillas de presión plantar que se colocan entre el pie y el calzado para registrar las presiones que recibe el pie. También placas de fuerza, unos instrumentos que permiten medir las fuerzas de contacto entre el suelo y el usuario al andar. A todo esto se ha añadido un sistema óptico de captura de movimiento, integrado por 18 cámaras, que permite seguir en todo momento la trayectoria de las piernas de la persona al caminar.

Los investigadores también se han servido de sensores de electromiografía, unos electrodos que permiten captar la actividad de los músculos del cuerpo humano. “En este caso –añade Font– nos hemos centrado en los movimientos de la articulación del tobillo, porque son los más cercanos al zapato. Y a partir de esta medición eléctrica, también hemos podido determinar cuanta  actividad muscular se precisa usando un zapato u otro”.

 

Pruebas con voluntarios

El responsable señala que tras la realización de las pruebas con los voluntarios se hizo un análisis estadístico de las mediciones físicas y se obtuvieron parámetros considerados claves como el patrón del ángulo del tobillo o de la rodilla utilizando algoritmos de ingeniería mecánica.

“Con toda esta información y con los datos estadísticos y los cuestionarios fuimos capaces de ver qué parámetros eran los que se relacionaban más con el confort que percibía el usuario”, dice Josep Maria Font.

El CREB, que forma parte del Centro de Innovación y Tecnología (CIT UPC), está explorando en estos momentos la posibilidad de iniciar estudios similares con otras firmas de la industria del calzado.

Modelos matemáticos

Lo que se ha pretendido con este estudio ha sido profundizar en los aspectos que definen el confort del calzado utilizando un enfoque científico y objetivamente medible con modelos matemáticos que ayuden a mejorar la comodidad.

Así, cuando una firma quiera sacar un nuevo modelo de zapato al mercado, antes lo puede llevar al laboratorio del CREB y allí se medirán los distintos parámetros que afectan al confort. De esta forma, la empresa tendrá referencias tangibles y datos que le permitan mejorar de forma objetiva los nuevos modelos.

 

Fuente: SINC

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