Investigación y patentes. Terapia de choque frente a la crisis en España

Luis Naranjo

La actual situación económica de España está cambiando la forma de plantear nuevos proyectos empresariales. Es sabido que investigar para crear desarrollos tecnológicos propios es una buena base para el crecimiento económico y fomenta la competitividad.

Si nos guiamos por indicadores objetivos de la calidad investigadora, como el número de patentes concedidas por regiones, observamos cómo los países más influyentes son precisamente aquellos donde se conceden más patentes.

Según el reporte estadístico anual más moderno de la Organización mundial de la Propiedad intelectual: WIPO’s World Intellectual Property Indicators 2012 podemos obtener como referencia los siguientes datos:

Pais Concesiones de patentes en 2010 Concesiones de patentes en 2011
Alemania 13.678 11.719
Australia 14.557 17.877
Brasil 3.251 3.439
Canadá 19.120 20.762
China 135.110 172.113
España 2.773 2.812
Francia 9.899 10.213
India 7.138 5.168
Italia 6.106 6.380
Japón 222.693 238.323
México 9.399 11.485
Portugal 140 145
USA 219.614 224.505

En estas cifras de 2010 y 2011 vemos lo que todos ya intuíamos, que regiones poderosas como Estados Unidos, Japón y China encabezan las cifras de concesiones de patentes.

Si como europeos nos fijamos en la opinión de la Comisión Europea, en un estudio recientemente publicado que encargo conjuntamente a la Oficina Europea de Patentes y la Oficina de Armonización del Mercado Interior sobre los derechos de propiedad intelectual, se muestra que el 39 % de la actividad económica total en la UE (por valor de unos 4,7 billones € anuales) se genera en industrias con gran presencia de derechos de propiedad industrial e intelectual, y aproximadamente el 26 % del empleo total en la UE (56 millones de puestos de trabajo) se genera directamente en estas industrias, mientras que el 9 % deriva indirectamente de ellas.

La realidad para España es que la inversión en este campo contemplada en los Presupuestos Generales del Estado para 2014 es similar a la que se realizaba en 2002, según las conclusiones del “informe de urgencia” realizado por la Confederación de Sociedades Científicas de España. En consecuencia, los recortes en los presupuestos estatales destinados a I+D dificultan esta actividad y merman nuestro desarrollo tecnológico, haciéndonos menos competitivos y en definitiva más pobres y, peor aún, empeorando nuestras perspectivas de futuro en cuanto a prosperidad económica y social.

Por otro lado, parece que la iniciativa privada está comenzando a tomar consciencia de la importancia y lo rentable que puede resultar la innovación en general y la investigación en especial. Según El Strategic Research Center de EAE Business School, en su estudio titulado “La Inversión en I+D+i en España 2013”, concluyen que en España hay 50.982 empresas innovadoras o con innovaciones en curso o no exitosas para el periodo 2009 – 2011, lo que supone un 59% más que en el periodo 2008 – 2010. Esto podría suponer un golpe de aire fresco frente al frenazo público, aunque no parece que pueda resultar suficiente para contrarrestar los efectos negativos de los recortes ya comentados.

En este punto se debe destacar que la forma de rentabilizar la inversión en investigación, es a través de la consecución de patentes, pues el monopolio que otorgan no solo permite su explotación en exclusiva a su titular, si no que también permite licenciar este derecho a terceros, hecho que abre un amplío abanico de posibilidades.

Este fenómeno se potencia en los procesos de internacionalización empresarial, pues poseer patentes propias puede suponer la diferencia entre alcanzar o no un acuerdo con un aliado estratégico, o llegar a percibir ingresos a través de terceros en territorios donde no nos es posible llegar. Este hecho no debe ser perdido de vista por los exportadores. Los primeros y más evidentes signos de recuperación económica son fruto de las exportaciones y España actualmente ostenta la posición 17º, según datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Otro punto a favor de las patentes es que al igual que las marcas, son un instrumento financiero de primer orden y puede materializarse en un valor monetario o utilizarse como aval de crédito. La falta de liquidez y crédito es uno de los principales problemas reconocidos por todos los empresarios, tanto por las restricciones de crédito muy severas impuestas desde la banca como por los recortes efectuados por el Estado en cuanto, no sólo a financiación de la investigación, si no también en las líneas de crédito y ayudas abiertas hacia el sector empresarial y en los retrasos en los pagos a proveedores, que han obligado a muchas empresas a echar el cierre.

En conclusión puede afirmarse que apostar por un modelo de investigación público-privada y transformar su fruto en patentes es una de las vías más claras para superar la crisis en que nos hallamos inmersos en España. Esta investigación debería ir orientada a la consecución de objetivos económicos y asociada a la colaboración de consultores y expertos en el desarrollo de proyectos empresariales, así como a a una correcta protección en materia de propiedad industrial e intelectual y a su explotación internacional.

Los proyectos empresariales que surjan así, serán competitivamente fuertes, generarán ingresos, empleo y riqueza, y por tanto debe ser el camino a seguir para superar las dificultades económicas, financiaras y sociales.

Más información: www.protectia.eu

Luis NaranjoSobre el autor: Luis Naranjo es Técnico Superior en Análisis y Control e Ingeniero Técnico Industrial en la especialidad Química. Como socio fundador de la Agencia de Propiedad Industrial e Intelectual Protectia Patentes y Marcas asesora a los clientes, ofreciendo una visión profesional clara, sencilla y cercana que les facilita la toma de decisiones estratégicas acertadas.

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