Las barreras de comunicación en el sector biotecnológico

por Gerald Mayoral Ripamonti.

Para que la industria biotecnológica pueda llegar efectivamente al mercado se deben primero derribar las “barreras de salida” que las propias organizaciones biotecnológicas han creado. Según el reciente informe de Relevancia de la Biotecnología en España 2011, publicado por la Fundación Genoma España, el papel de la biotecnología es cada vez más evidente en el bienestar del tejido empresarial español. Sin embargo, todavía los ciudadanos no tienen un conocimiento de cómo la biotecnología se puede incorporar tanto en su vida laboral como en su vida familiar.

Virus M13

La barrera del lenguaje

Los investigadores y los científicos de España no pueden encerrarse en los laboratorios sino que deben llevar sus desarrollos a la gente común y, especialmente, a las empresas que se puedan beneficiar de estos avances tecnológicos, pero que tienen reticencia a acercarse a todo lo desconocido. Palabras como biotecnología, investigación, bionanomateriales e incluso la propia palabra “tecnología” no pertenecen al vocabulario tradicional y dan a entender que están relacionadas con tubos de ensayo y microscopios que nada tienen que ver con la actividad comercial del sector empresarial. ¡Nada más lejos de la realidad!

Recientemente un centro de investigación español ha desarrollado un procedimiento para diseñar nuevas peroxidasas ligninolíticas de alto potencial Redox. Este avance representa una importante oportunidad para las industrias papelera, textil, alimentaria, de protección medioambiental y de síntesis orgánica. Aunque la tecnología tenga un gran potencial de generar beneficios en estos sectores, el mensaje de su importancia no llegará a la industria española mientras se siga difundiendo a través de un lenguaje científico. La jerga científica es notablemente la principal barrera de entrada que la propia industria biotecnológica ha creado en sus mecanismos de difusión.

Empresa innovadoraLa barrera del público objetivo

No cabe duda de que se debe hacer eco de los resultados alcanzados por empresas como BioGlade, quien ha patentado el uso y obtención de la d-fagomina, una molécula que inhibe el consumo de glucosa y retrasa la aparición del hambre. Este avance es sumamente relevante para la industria alimentaria y podría ser incorporado no sólo en la producción de yogures de multinacionales como Danone o Pascual, sino también en las industrias locales de producción de quesos, galletas, bollería, pastas y un muy largo etcétera.

He aquí otra restricción interna muy importante. El alcance de la comunicación biotecnológica no debe limitarse únicamente a grandes corporaciones, sino también a las pequeñas y medianas empresas que, en España, representan el 99% del tejido empresarial y aportan más del 60% del PIB.

Muchas de estas empresas se aíslan de todo lo tecnológico argumentando que no tienen los recursos necesarios para adquirir los derechos de uso de patentes o propiedad intelectual. Este pensamiento es fruto de la desinformación generada en los medios de comunicación convencionales que buscan las noticias del día y sólo publican adquicisiones multimillonarias de tecnología. Ahora son las empresas biotecnológicas las que deben asumir el reto de silenciar el mito de las patentes millonarias y de acercar sus avances a la gente.

Salvo en casos aislados (pero que irónicamente son los que mayor cobertura reciben en prensa), los contratos de licencia más comunes suelen reflejar valores con menos de 5 cifras significativas, es decir, cifras menores a 9.999 €. Por tanto, conviene que la comunicación de los avances tecnológicos vayan acompañados de una valoración que refleje las posibilidades que tienen las PYME para adquirirlas.

Estructura molecularLa barrera que separa lo científico de lo personal

No hace falta tener un flujo de caja espectacular para adquirir una licencia de uso sobre una biotecnología. Incluso en nuestra propia casa podemos hacer uso de estos avances. Con sólo realizar pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo, es muy fácil asumir la biotecnología en el hogar, por ejemplo, cambiando viejas e ineficientes calderas de carbón por calderas que utilicen biomasa térmica para producir calor. De esta manera no sólo estaremos impulsando la industria bioenergética española, sino que además haremos uso de una energía limpia, segura y más barata que la convencional.

Además, haciendo uso de esta biotecnología estaremos ayudando a crear empleos. Según la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa – AVEBIOM, la biomasa de uso térmico genera 135 empleos por cada 10.000 habitantes, frente a 9 empleos que genera el gasóleo y el gas natural.

Planta de biomasaLa barrera del dinero

¿Cómo obtener recursos para incorporar biotecnología en mi empresa u hogar?

Siguiendo el ejemplo anterior, si una familia está interesada en dejar de consumir combustibles fósiles y desea incorporar la biomasa en su hogar, lo primero que se preguntará es ¿cómo financio un cambio de caldera? En este caso la respuesta la tienen las Empresas de Servicios Energéticos (ESE).

En España, las ESE cuentan con los programas BIOMCASA y GIT del IDAE, los cuales aportan más de 17 millones de euros anuales para financiar proyectos no industriales de calefacción y climatización. Además, hay una decena de programas regionales que apoyan este tipo de actuación.

Lo que en este caso resulta muy fácil de encontrar, puede que en otras áreas de la biotecnología requiera la intervención de especialistas. En la mayoría de los casos, conviene consultar con expertos en ayudas que conozcan los incentivos y programas que puedan aportar recursos para financiar la incorporación de biotecnología en las empresas u hogares.

La decisión del biotecnólogo dependerá en su valoración del tiempo y del dinero. El tiempo que pueda pasar buscando la información y armando el rompecabezas de los programas de financiación locales, regionales, nacionales, europeos e internacionales; o el dinero que invierta en consultoría especializada en la materia. Aunque pueda resultar complejo o costoso, es igualmente necesario informar al mercado sobre estas ayudas, más aún con la coyuntura económica del país, que hace muy difícil obtener créditos de la banca privada.

Un esfuerzo adicional

Un mayor aprovechamiento de los recursos que ofrece la biotecnología requiere un mayor esfuerzo de divulgación sobre sus ventajas a los ciudadanos. Ya España cuenta con la materia prima, la tecnología y los profesionales cualificados necesarios para promover la industria biotecnológica como motor para la creación de empleo y bienestar en la sociedad.

Sin embargo, para que estos avances biotecnológicos puedan llegar al mercado, se debe producir un cambio en los canales de comunicación y difusión hasta ahora utilizados, tal que se pueda aprovechar la ventaja de la biotecnología en los campos de la agricultura, medicina, economía, energía y muchos otros.

Además, la administración y las organizaciones de apoyo deberán velar para que no sólo se difundan los avances en materia tecnológica per se, sino que el mensaje se difunda de tal forma que logre cuajar en el ciudadano y empresario común.

Esto se alcanza aportando información en un lenguaje sencillo, enfocado en el interés del usuario que no lleva puesta una bata de laboratorio, explicando sobre las medidas de apoyo e incentivos que existen para la financiación de los proyectos de incorporación de nuevos avances biotecnológicos, haciendo uso de los medios de comunicación y redes sociales que sean más utilizados por el público objetivo y, en general, rompiendo las barreras comunicacionales que separan lo científico de lo familiar.

 

Artículo patrocinado por: Newbiotechnic

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Gerald MayoralSobre el autor: Ingeniero Mecánico con MBA en Dirección de Empresas Energéticas, Gerald Mayoral es director operativo de Negocio Tecnológico y responsable de Transferencia Tecnológica en Euradia International. Cuenta con una sólida carrera en la elaboración y ejecución de proyectos de I+D+i, especialmente en el área de Energía, y de planes de negocio para organizaciones públicas y privadas en Europa y América Latina.