NANOSENSORES DE BAJO COSTE PARA LA DETECCIÓN DE PESTICIDAS

Persona aplicando pesticidasSe trata de un método de medida de contaminantes asequible a las pequeñas y medianas empresas del sector agroalimentario y medioambiental

El grupo de Química Física de Fases Condensadas e Interfases, de la Universidad Pablo de Olavide, ha patentado un nuevo procedimiento de obtención de nanopartículas que permite fabricar sensores que detectan contaminantes orgánicos como los pesticidas.

La investigación ha recibido ayudas del Ministerio de Medio Ambiente, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el proyecto de excelencia “Desarrollo de materiales más eficaces para la captura y conversión de gases de efecto invernadero” incentivado por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

Ana Paula Zaderenko, la directora del grupo, comenta que con esta patente se ha logrado “proporcionar un método de medida de contaminantes asequible a las PYMES del sector agroalimentario y medioambiental para que puedan llevar un seguimiento de la calidad de sus aguas por sí mismos, tanto de las que les llegan como de las que vierten sus productos”.

La ventaja principal de estas nanopartículas es que permite medir compuestos contaminantes que otro tipo de sensores no son capaces de mostrar, facilitando una mayor selectividad en su rastreo. Tal es el caso del diurón, utilizado como pesticida para olivares y cítricos y caracterizado porque puede resultar tóxico, el cual es imposible de detectar por otros métodos.

Viabilidad

Hasta la fecha, el análisis de la mayoría de plaguicidas y pesticidas se realizaba a través de técnicas de cromatografía y espectrometría de masas de alta resolución, técnicas de un elevado coste por el esfuerzo que supone la preparación de las muestras. Sin embargo, el grupo ha diseñado un proceso que implica el uso de espectroscopias Raman e infrarroja con sustratos metálicos nanoestructurados, el cual no requiere preparación de muestras.

Zaderenko destaca que “su sencillez y su capacidad para medir una gran variedad de compuestos y sustancias tóxicas de difícil detección gracias a la funcionalización que le damos a las nanopartículas para construir el sensor” es una ventaja importante de la patente. Asimismo, el equipo necesario para el análisis de las muestras, como el espectrómetro Raman o el infrarrojo, resulta asequible para PMES y, a diferencia del cromatógrafo de gases, no requieren costes de mantenimiento ni preparación de las muestras.

Además, añade que esta técnica representa “un atractivo reclamo para empresas del sector agroalimentario como las de olivares y cítricos, y medioambiental por su utilidad en el análisis de aguas (para estudiar la contaminación de ríos, lagos y acuíferos) y cultivos (para detectar pesticidas)”.