Estrategia Estatal de Innovación (e2i)

“La clave está en el mercado no en la producción científica”

por Ángel Adell de Bernardo

e2iEl Gobierno ha aprobado la Estrategia Estatal de Innovación (e2i) cuyo objetivo es impulsar el desarrollo tecnológico y la innovación como eje fundamental en el cambio de modelo productivo en España, en línea con los objetivos de la Estrategia Europa 2020.

La dotación económica es de 6.700 millones de euros y con ella se quiere mejorar la innovación y la competitividad, las cuales son imprescindibles para la recuperación económica, la creación de empleo y el crecimiento sostenible.

La estrategia e2i se basa en dos etapas. La primera entre los años 2010 y 2015 y pretende reducir la diferencia entre la situación de la innovación en España y la que nos correspondería por nuestra supuesta capacidad científica y tecnológica. La segunda etapa, desde el año 2016 a 2020 pretende conseguir la convergencia con los países líderes en innovación.

Estrategia e2iEste objetivo, desde mi punto de vista, es muy pretencioso e irrealizable. La estrategia del gobierno pretende pasar de una situación de subdesarrollo tecnológico en la que nos encontramos a otra de excelencia a nivel internacional en 9 años. Se habla mucho de la palabra innovación, pero realmente se ejercita poco y con pocos resultados tangibles. Para que la estrategia del gobierno tenga éxito es necesario que como país seamos capaces de poner en el mercado productos con éxito que compre mucha gente en muy poco espacio de tiempo. La clave está en el mercado no en la producción científica. Nuestro país está en el noveno puesto del mundo en cuanto a producción científica, pero nos situamos en el puesto 42 en competitividad, justo por delante de barbados.

España se ha colocado en el puesto 18 de 27 en el ranking europeo de innovación, sólo por delante de Grecia, Malta y 7 países de la Europa del Este. Tenemos un índice de innovación de 0,395, muy por debajo de la media europea (0,517), la mitad que Alemania (0,696) y menos que Suecia, el líder (0,750). Y España destina el 1,38% de la riqueza (PIB) a invertir en I+D+i, frente a un 2,01 % de media de la Unión Europea en 2009 (Y un 2,5% en Alemania). Los países europeos que más han invertido en ciencia y tecnología no tienen los problemas de paro que tenemos en España.

Además, cada año cae el gasto en innovación en las pymes. No sembramos en innovación y así no podremos mejorar la productividad y la competitividad, ni crear empleo. En 2009, último año con datos del INE, la inversión en innovación y tecnología cayó por primera vez en 15 años, debido sobre todo al pinchazo en la inversión en I+D+i de las empresas, que cayó un 3,6 %. Pero lo peor es que en las pymes, el 99% del tejido empresarial, cayó un 12%. Y con este ajuste, las empresas ya invierten en tecnología menos que el sector público, al contrario que en otros países desarrollados, donde las empresas gastan 2 de cada 3 euros en innovación (68% en Alemania y 43% en España). En época de crisis, Alemania, al igual que Reino Unido y Francia, han aumentado su gasto en I+D.

Península IbéricaTradicionalmente España ha sido un país poco innovador. El “que inventen ellos” de Miguel de Unamuno muestra el tópico de hasta qué punto la ciencia y la tecnología han sido en España una realidad marginal en su organización y contexto social.  Este hecho ha motivado que en nuestra cultura colectiva no se encuentre el poner en el mercado productos de éxito. La innovación se produce siempre que sea capaz de generar mercado y negocio. Sin productos en el mercado no es posible la innovación, ni, por ende, el crecimiento económico o la creación de empleo. La escasa innovación que se realiza se hace con productos ajenos, que compramos fuera, haciendo necesaria su importación. Nuestro país compra fuera mucho más de lo que vende, lo que no es bueno para la creación de empleo y crecimiento económico. Nos endeudamos sin mejorar nuestra competitividad, lo que será un lastre para el futuro.

Como dice Enrique Mandado, España es un país de servicios con los productos desarrollados por otros.

El número de empresas españolas que basan su estrategia en el desarrollo de nuevos productos es muy insuficiente. Obviamente estamos hablando de las PYME, que suponen en 90% del tejido productivo español y las que mayoritariamente crean empleo. El sistema español de ciencia y tecnología tampoco ayuda en exceso. Mientras que sigamos valorando a los científicos y tecnólogos por el número de publicaciones que realizan en el mundo, en vez de valorarlos por el número de productos españoles que contribuyen a poner en el mercado seguiremos siendo un país subdesarrollado tecnológicamente, impidiendo el tan cacareado cambio de sistema productivo.

Aquí está una de las claves del problema: no es sólo que España gaste menos en innovación, sino que nuestras empresas dedican menos dinero a innovar. Resultado: tenemos poco que vender en el mercado. Sólo desarrollando productos que eleven las exportaciones y disminuyan las importaciones se cambiará nuestro modelo productivo, que hasta ahora ha estado basado en dos productos: turismo y ladrillo.

Tenemos un problema no sólo tecnológico, sino social como país. Para que las reformas del estado puedan dar sus frutos es necesario y muy urgente modificar el sistema educativo español, para permitir que las nuevas generaciones entiendan el valor de la ciencia y la tecnología en el futuro, y es necesario un pacto por la innovación que nos permita cambiar la tendencia negativa en la que nos encontramos.

Angel Adell de BernardoSobre el autor: Ángel Adell de Bernardo es fundador y gerente del grupo Euradia. Ha dedicado sus últimos 15 años a construir su propia empresa, ​​basándose en la pluralidad, la innovación, capacidad de aprendizaje y la honestidad como señas de identidad en la coordinación de proyectos a escala europea e internacional. Ha demostrado tener un sentido especial para liderar proyectos e identificar nuevas oportunidades e ideas de futuro, inspiradas en su espíritu creativo.

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